Novedades / Fallecimiento del Ing Bignoli

Recordamos al Ing. Arturo Bignoli, con las palabras del Dr. Ing. Raúl A. Lopardo, Académico Titular, con motivo del homenaje que se le hizo al cumplirse en 2015, 50 años de su incorporación a la ANCEFN.

Cuando el Presidente Cignoli me invitó a que efectuara una breve reseña de los méritos y antecedentes del Ingeniero Arturo Bignoli me sentí muy afortunado, pues a pesar de no haber sido su alumno, ya que había dejado su cátedra en la Universidad Nacional de La Plata antes de que yo cursara su materia, tuve la oportunidad de admirarlo a lo largo de toda mi actividad profesional y académica. Pero a poco de andar buceando en los logros y actividades excepcionales de Bignoli, pasé de sentirme afortunado a una situación de abrumado, ya que cualquier alternativa de enfrentar este desafío de resumir sólo los aspectos más salientes de tan notable personalidad, me llevaba a un tiempo incompatible con el razonablemente estipulado para este acto. En virtud de ello, trataré de ser lo más breve posible y reducir al mínimo los adjetivos calificativos, que por otra parte, superan mis posibilidades dentro del idioma de Cervantes. Nacido el 21 de agosto de 1920 obtuvo en 1943 su diploma como Ingeniero Civil en la Universidad de Buenos Aires, con diploma de honor. A partir de ese momento, desarrolló una muy exitosa trayectoria en el campo docente, profesional, académico, de investigación y de gestión y dejó una pléyade de discípulos, que sumados a quienes dicen haberlo sido (tal vez para aumentar sus antecedentes) ya son legión a la fecha. Desde 1944 a 1949 fue ayudante de curso y jefe de trabajos prácticos en la UBA, de 1949 a 1958 fue profesor titular por concurso en la Universidad Nacional de La Plata, regresando en 1960 a la UBA como profesor titular por concurso e iniciando su etapa en la Universidad Católica Argentina como profesor en 1963, luego Decano entre 1974 y 1984 y profesor emérito desde 1980.

Fue Rector de la Universidad Austral de 1990 a 1993. También ha sido profesor en las Universidades Nacionales de Córdoba, Tucumán, Comahue, Rosario, Nordeste, Católica de Salta y de Córdoba y de la Universidad de Belgrano. Ha diseminado sus conocimientos por aulas de la Argentina y también de otros países, esto último desde 1990 a 2003. Así lo recibieron su entrañable Italia (en Bologna, Padova, Roma y L’Aquila), Brasil, Chile, Austria, Uruguay, España y Gran Bretaña. Su labor profesional abarca contribuciones destacadas en obras de todo tipo a lo largo de su dilatada y exitosa carrera. Sólo mencionaré algunas de las que he tenido conocimiento directo: ingeniería civil de las centrales nucleares Atucha I y Atucha II, mercado central de Buenos Aires, Nave de Grandes Modelos del Instituto Nacional del Agua, complejo Zárate-Brazo Largo, elevador terminal de Puerto Nuevo, planta de Renault en Santa Isabel, complejo El Chocón Cerros Colorados, complejo hidroeléctrico Yacyretá, Central Termoeléctrica de Alto Valle, 17 puentes de la autopista La Plata-Buenos Aires, reparación de la Catedral de Buenos Aires, cálculo estructural de los conductos de alivio para los arroyos Maldonado, Vega y Medrano, estadio único de La Plata y conducto de margen izquierda del Riachuelo. Tiene alrededor de 200 publicaciones, en las que sumó su visión original de la ingeniería con un particular estilo literario. Así es que obtuvo en 1972 el primer premio “Región Bonaerense y Pampeana de los Premios Nacionales a la Producción Científica y Anales Acad. Nac. de Cs. Ex., Fís. y Nat., tomo 67 (2015): 5-6. ~ 6 ~ Literaria” por el libro “Análisis estructural”, en colaboración con el Ing. Máximo Fioravanti, repitiendo ese galardón en 1973 al considerarse ese texto también primer premio nacional en la especialidad Tecnología y Producción para el período 1968-1973. Repite ese Primer Premio Nacional a la Producción Científica y Literaria” en la especialidad Tecnología y Producción para el período 1984-1986, con su libro “Introducción al cálculo de confiabilidad de estructuras civiles”. Su producción en libros y publicaciones posteriormente estuvo en general centrada en análisis estructural, seguridad de las construcciones, teoría de conjuntos borrosos, enseñanza de la ingeniería y ejercicio profesional. El Ing. Bignoli es Socio Honorario de la Asociación Argentina de Tecnología del Hormigón, socio emérito de la Asociación Argentina del Hormigón Pretensado, Miembro de la Editorial International Board of Engineers Structures y fue Miembro del Directorio del Conicet en los años 1969 y 1989.

Entre numerosas distinciones, recibió el premio Bunge y Born en Ingeniería en 1976, el Premio Konex de Ciencia y Tecnología en 1983, el premio Ingeniero Enrique Butty del Centro Argentino de Ingenieros en 1988, el Premio Fundación Alejandro E. Shaw en Ingeniería en 1990 y el Premio “La Ingeniería” del Centro Argentino de Ingenieros en 1996. Como elemento distintivo, es menester recordar que la presente reunión está vinculada a la participación del Ingeniero Arturo Bignoli en el ámbito de las Academias Nacionales. Este comentario es obvio, ya que nuestro homenajeado cumple en el presente cincuenta años de miembro de esta Academia, a la que honró con su presencia y en la que contribuyó a su prestigio desde distintas funciones, integrando la Sección Ingeniería y diversas comisiones. El Ing. Bignoli ingresó como Académico Titular el 19 de junio de 1965, y tras muchos años de participación relevante, condujo esta Academia durante dos períodos como Presidente, desde 2002 a 2004. Se entregó siempre a esta actividad apasionadamente.

Además, integró al mismo tiempo, y desde 1972, la Academia Nacional de Ingeniería, a la que dedicó un particular esfuerzo. Presidió esa Academia por una década (entre los años 2000 a 2010) y es actualmente su Presidente Honorario. También es Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba. Podremos coincidir o no, pero es necesario reconocer que el Ingeniero Arturo Bignoli es fiel a una definición de Hardy Cross que cita muy habitualmente, acerca de que la Ingeniería es “el arte de tomar una serie de decisiones importantes, dado un conjunto de datos incompletos e inexactos, con el fin de obtener, para un cierto problema, aquella entre las posibles soluciones que funcione de manera más satisfactoria”. En breve síntesis, Arturo Bignoli define a la Ingeniería como un arte asistido por la ciencia. Pero de lo que sí estoy indudablemente seguro, es que Arturo Bignoli es un magnífico símbolo de la ingeniería argentina, es el ilustre decano de los académicos de ciencias y tecnologías y una personalidad estelar, con brillo propio, que ha mantenido su vigencia e intelecto intactos en esta Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales durante un intenso medio siglo. Gracias, Ingeniero Bignoli……

11 de diciembre de 2015.


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